“Los problemas no se resuelven guardándolos en un cajón, con eso lo único que se consigue es que los problemas crezcan”

Para finalizar este mes dedicado a las Familias Reconstituidas, ofrecemos esta entrevista a una profesional de la Medicación Familiar con una forjada experiencia con familias que necesitan llegar a acuerdos y solucionar sus conflictos para desarrollarse, evolucionar, vivir y convivir con plenitud.

Eva Fuentes Javato es licenciada en Derecho y especialista en Mediación; además dedica parte de su tiempo a labores de consultoría,  gestión y dirección de Proyectos Educativos y Sociales, así como a la coordinación de Programas de Formación y Emprendimiento. Junto con otros profesionales del mundo judicial, educativo y social, llevan a cabo las labores de mediación a través deMediacuerdo, un servicio en el que, según se describe en su web, los clientes y usuarios pueden encontrar el momento, el espacio y la persona adecuada (en este caso, el/la  mediador/a), como un tercero neutral, imparcial, en quien poder confiar para que les acompañe y les guíe en el proceso para encontrar la solución y el acuerdo más justo.

Ante todo, muchísimas gracias por atendernos y por el valioso tiempo dedicado a contestar a nuestras dudas y curiosidades:

Para comenzar, ¿qué es la mediación familiar y en qué consiste tu trabajo con las familias?

Nos centramos en el ámbito familiar y, más concretamente, en procesos de rupturas de pareja, separaciones, divorcios, modificaciones en los convenios reguladores, problemas de convivencia. La Mediación Familiar es un procedimiento alternativo para la gestión y resolución de conflictos.

Los mediadores Familiares somos profesionales de distinto ámbitos profesionales: abogados, terapeutas, psicólogos…con formación especializada en Mediación, técnicas y herramientas para la gestión de conflictos, que ayudamos a las personas protagonistas de un conflicto a ser también protagonistas en la resolución del mismo. Nosotros no somos jueces, no actuamos como abogados, ni psicólogos, solamente acompañamos a las partes en un proceso en el que las hacemos conscientes del conflicto y de la realidad que están viviendo y, a partir de ahí, les acompañamos, guiamos, facilitamos el proceso para intentar llegar a puntos de consenso, de equilibrio, de acuerdo. Todo ello queda formalizado en los acuerdos, convenios reguladores, protocolos de convivencias, capitulaciones, contratos privados, que les ayuda a gestionar el conflicto presente y los futuros conflictos y, sobre todo, les ayudamos a mejorar su comunicación y a establecer los cimientos y las bases de su nueva relación. Hay que adaptarse a las nuevas situaciones y a nuevos proyectos de vida, con todo lo que eso conlleva, cuando hablamos de familias con hijos, nuevas parejas, etc.

Tradicionalmente, cuando existe un conflicto en el ámbito familiar, hablamos de parejas que se rompen, separaciones, divorcios, conflictos intergeneracionales. Aquí  las partes acuden a la vía tradicional que es el juzgado (.procuradores, abogados, jueces, informes psicosociales). Nos vemos inmersos en un proceso con un gran coste emocional y económico del que, en muchas ocasiones, sobre todo el emocional, supondrá el desgaste y deterioro de la relación  que  resulta muy difícil volver a reconstruir.

En la mediación se ofrece una alternativa a la vía judicial que permite resolver los conflictos con una serie de ventajeas muy importantes:

Mucho más rápida, más económica, con un coste emocional mucho menor, no se produce el desgaste de la vía contenciosa y judicial, más flexible , creativo, personalizado (nos adaptamos a las circunstancias de cada caso), es un proceso voluntario, confidencial, llegamos a puntos de acuerdo en el que el concepto tradicional de perdedor y ganador no existe, aquí trabajamos con una nueva percepción a la hora d resolver el conflicto, todas las partes ganan porque llegamos a acuerdos después de trabajar, probar, perfilar, readaptar….cuando las partes son protagonistas a la hora de resolver un conflicto, los acuerdos son más duraderos en el tiempo y más satisfactorios y se previenen y evitan futuros conflictos.

 ¿En qué momento comienzas a trabajar con las familias y qué destacarías de este trabajo?

Mi trabajo como Mediadora Familiar se inicia en el 2013 con la creación y puesta en funcionamiento junto con otros compañeros de nuestro Despacho o Centro para la Gestión de conflictos especializados en el ámbito familiar: rupturas de parejas, separaciones divorcios, ejecución de convenios, problemas de convivencia, conflictos intergeneracionales,

En el 2014 hubo un punto de inflexión cuando empezamos a colaborar y prestar nuestros servicios como Mediadoras Familiares en el Servicio de Mediación extrajudicial de los juzgados de familia de Sevilla. Actualmente, desarrollamos nuestra actividad como Mediadoras Familiares  desarrollando actividades de Formación y participando en diversos proyectos.

En la actualidad, MEDIACUERDO se ha convertido en un Despacho o Centro especializado en la gestión de conflictos que ofrece distintos servicios en función de las necesidades e intereses de las personas nuestra atención es muy personalizada, dependiendo de cada caso, es atendido por el Servicio de Mediación, el área terapéutica o el área jurídica.

¿Cómo llega una Familia cuando solicita los servicios de mediación? ¿Cuál es su demanda?

Las personas llegan desde distintas vías, bien derivados de compañeros que trabajan con familias: abogados, psicólogos, terapeutas, orientadores familiares,….conocidos, amigos o a través de internet y redes sociales.

Hay gente que llega al despacho sin saber muy bien lo que quiere, lo que necesita; sabe que hay algo que no funciona bien en su relación, se sienten desorientados. En algunas ocasiones, llegan con problemas físicos y emocionales derivados del conflicto, problemas que no pueden gestionar, solicitando información y asesoramiento. Hay otras personas que llegan al despacho con las ideas muy claras y saben lo quieren y necesitan.

“Mediacuerdo” es la entidad para la que trabajas. ¿Podrías contarnos, de forma resumida, cómo sería el protocolo de actuación cuando una familia os demanda vuestro servicio?

Nuestro objetivo siempre es el interés de los menores, que estén bien, sufran lo menos posible, que no se utilice como arma arrojadiza ni moneda de cambio, que los niños sean niños alegres y felices, que se adapten a su nueva situación de la forma más adecuada. Para eso ayudamos a sus progenitores a gestionar su nueva situación de la forma más armónica y equilibrada.

Hay parejas que acuden juntas al despacho de Mediación, con lo que se facilita y agiliza el proceso. Pero cuando es solo una de las partes la que se pone en contacto con MEDIACUERDO  fijamos una cita para una prima sesión informativa totalmente gratuita donde conocemos personalmente a la persona y su situación, explicamos qué es lo que hacemos en nuestro Despacho y qué es la Mediación, si puede ser aplicable a su caso y cómo se trabaja en un proceso de Mediación. Si la persona esta de acuerdo en seguir con el proceso de Mediación, firmamos una hoja de Encargo y nos ponemos en contacto con la otra parte o partes para invitarlas a venir al Despacho e informarles. Hay veces que esta invitación o contacto lo hace directamente la parte que solicita nuestros servicios.

Una vez que nos hemos reunido con las partes cuando tienen claro qué es la Mediación, como funciona su compromiso y están de acuerdo con iniciar el proceso de Mediación, firmamos un acta de inicio y fijamos el calendario para iniciar las sesiones de mediación; un día y una hora en la que ambos puedan venir, no existe límite de tiempo en nuestras sesiones pero la experiencia nos dice que máximo dos horas para trabajar en una sesión; normalmente se realizan sesiones conjuntas con las partes pero a veces necesitamos también sesiones individuales con cada una de las partes. Depende de cada caso, de las partes implicadas, protagonistas principales secundarios, del tiempo que lleve el conflicto, de la relación y comunicación que exista entre las partes.

Vamos trabajando la historia de las partes del conflicto, las partes implicadas, la historia, los hechos, el proceso. Llegamos a pequeños acuerdos que vamos poniendo en marcha y probando para ver si funcionan, eso nos permite ir sondeando lo que funciona y lo que no vamos trabajando hasta llegar a un acuerdo donde nos preocupa sobre todo el interés y el bienestar de los menores. Entonces concretamos los acuerdos en un documento que bien puede homologarse judicialmente o en escritura pública o simplemente un acuerdo privado entre las partes depende de cada caso.

Imaginamos que habrás trabajado con familias de muy diversa índole, ¿qué nos puedes contar de esta diversidad? ¿Cuáles son los rasgos comunes? ¿Cuáles son las diferencias?

Lo que más me llama la atención de mi experiencia es la necesidad de hablar que tienen las personas. Nosotros decimos que la Mediación ofrece a las personas un espacio neutral, tiempo el que necesiten y la intervención de un tercero ajeno a las partes y al problema, imparcial y neutral, las partes tiene mucha necesidad de contar de ser escuchadas de que alguien escuche su historia necesitan un desahogo.

En muchos casos las crisis y los conflictos se producen por malos entendidos que no se resolvieron en su momento y que se han ido enquistando a lo largo del tiempo. A veces, ya ni recordamos el origen pero si todo lo que ha ido empeorando, bloqueando y desgastando la relación, todo se complica. Nosotros siempre decimos que los problemas no se resuelven guardándolos en un cajón, con eso lo único que se consigue es que los problemas crezcan.

Solemos dar tiempo a las partes para que cada uno nos cuente su historia, su visión y su percepción de las cosas y resulta sorprendente como un mismo hecho puede vivirse de forma totalmente diferente por cada una de las partes, percibirse, sentirse…depende tanto de la persona y de todo lo que nos acompaña en nuestra mochila: educación, modelos, valores, herramientas, vivencias, estados de ánimo, familia, amigos…Hay que ser capaz de ponerse en los zapatos del otro para entender y comprender a la persona que tenemos enfrente, siempre desde el respecto, la educación y la buena fe.

En nuestro país existe poca cultura de Mediación. Las personas estamos acostumbradas a dejar que un tercero resuelva nuestros problemas, tome decisiones por nosotros. Hay que aceptar que somos protagonistas de un conflicto y debemos de ser protagonistas a la hora de resolver ese conflicto. Quién conoce mejor que nosotros a nuestros hijos, las circunstancias personales profesionales, sociales de cada familia.

La Mediación tiene también una dimensión educativa. Nos educa para resolver los conflictos presentes, pero también los futuros.

Respecto al tema que nos compete este mes, ¿qué le puede aportar la Mediación Familiar a las Familias Reconstituidas?

Son muchos los casos que pasan por nuestro despacho donde nos encontramos con familias reconstituidas, hoy en día el modelo tradicional convive con distintos modelos de familia y hay que adaptarse a los cambios y las circunstancias.

La Mediación, en estos casos, ofrece la posibilidad de poder trabajar juntos con la ayuda de profesionales para establecer protocolos que nos permitan establecer normas de convivencia para así poder regular la relación entre los hijos, los progenitores, las nuevas parejas y resto de familiares.

Vivimos en una sociedad que se mueve muy deprisa; trabajos, colegios, actividades extraescolares, deberes, vida social, amigos, tiempo de diversión, juegos, relaciones personales…

Cada familia tiene su propio modelo de organización de forma diferente y todos pueden ser válidos. Hay que adaptarse a la nueva situación contando con la opinión de todos los miembros de la familia y manteniendo siempre el respeto, la educación y la buena fe. Debemos ser capaces de escuchar a todas las partes y de respetar, oír su historia, su percepción, su opinión y, entre todos, establecer las bases de la nueva convivencia. Eso mejorará el día a día y sobre todo facilitará la comunicación y la gestión de los conflictos que puedan surgir ahora o en el futuro, y es importante poder traducirlo en un protocolo de convivencia que firmen todas las partes como compromiso para asumir su responsabilidad.

¿Podrías compartir alguna experiencia al respecto?

Bueno, preservando los detalles para respetar la confidencialidad, ahí van algunas experiencias:

  • Recuerdo dos hijas de una pareja separada cuyos padres habían formado nuevas familias; una de las dificultades que existía y entorno a la cual giraban muchos problemas era la alimentación. En cada hogar era totalmente distinta y eso causaba muchos problemas de convivencia.
  • Recuerdo también otro caso donde los hijos no aceptaban a la nueva pareja de uno de los progenitores porque aún albergaban la esperanza de que sus padres volvieran a estar juntos.
  • Otro caso donde uno de los hijos demandaba pasar más tiempo con uno de los progenitores pero no quería reconocerlo delante de ellos por miedo a hacer daño al progenitor con el que convivía.

También tenemos cada vez más casos de abuelos que reclaman régimen de visitas con sus nietos; en estos casos el daño emocional que supone interponer una demanda en el juzgado es difícil de reparar y supone un gran trabajo y esfuerzo de las partes abuelos / hijos para volver a recomponer la relación.

¿Qué otros recursos, aparte de la mediación, conoces que pueda ser de ayuda para la evolución y desarrollo de estas familias?

En nuestro despacho tenemos un equipo multidisciplinar. Contamos con colaboradores en distintas especialidades y tenemos diferentes servicios. Cuando las personas acuden a MEDIACUERDO, en función de las necesidades de cada caso, las atienden profesionales cualificados; mediadores familiares cuando es posible. La Mediación, a veces, debe derivar a otro Servicio cuando entendemos que no es posible “mediar” o no es el proceso más adecuado. En ocasiones, en paralelo al proceso de Mediación, las personas trabajan con un terapeuta, psicólogo, coach…

“Educacciónate” ofrece servicios de coaching educativo y familiar y, dada nuestra especial sensibilidad con la educación, nos gustaría conocer tu opinión sobre la influencia de este tipo de estructuras familiares en la educación actual, tanto en la académica (en colegios y escuelas), como la que se da en el entorno familiar.

En nuestro despacho tenemos un equipo multidisciplinar. Contamos entre los colaboradores con servicios de Coaching Educativo, fundamental si trabajamos con familias y sobre todo con familias reconstituidas, donde los niños ven cómo su sistema “ tradicional “ cambia y deben adaptarse a la nueva situación. En algunos casos se hace necesario un trabajo personal para aforntar su nueva  realidad individual (autoconocimiento); así como conocer  su enorme potencial de cambio y establecer  metas concretas para llegar, por último, a hacerse responsable de la consecución, o no, de sus objetivos (mediante su plan de acción).

En el ámbito educativo es fundamental dotar a los alumnos y alumnas de nuevos hábitos y herramientas que les ayude a cambiar adquirir y aplicar nuevas habilidades tomando conciencia de su yo personal, de sus debilidades y fortalezas, y a partir de esa toma de conciencia poder avanzar hacia sus metas y objetivos. El coaching educativo proporciona, tanto a docentes como alumnos y a la familia, una herramienta fundamental para tomar conciencia de la situación presente y potenciar las habilidades futuras.

Para finalizar, nos gustaría que nos ofrecieses un consejo o recomendación para las familias reconstituidas que podrían estar leyendo ahora estas palabras…

Nosotros siempre decimos a las familias que hay que crear cultura de Mediación. Cuando una persona está enferma acude al médico, si necesita reparar un vehículo acude a un taller, si tenemos un conflicto que no sabemos resolver, acudamos a un Mediador Familiar.

Lo importante no es el conflicto sino la forma en que gestionamos y resolvemos el conflicto. El conflicto existe, está presente en nuestra vida, somos seres vivos que nos relacionamos e interactuamos, y cada uno de nosotros con nuestra mochila debemos acudir a un profesional que nos ayude a resolver esas situaciones evitando entrar en peleas, luchas de poder o procesos interminables. Debemos afrontar nuestros problemas con madurez y responsabilidad.

Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Es como hacer una obra en casa, lo recomendable es acudir a un profesional.

 

¡Muchas gracias por tu tiempo, un abrazo sincero, compañera! 😉