Reflexionamos sobre el transcurso de todo un ciclo acercándose el final de un año más. Vemos cómo pasa otra hoja del libro de la vida. Nos  detenemos por un momento, hacemos una pausa para mirar hacia atrás y nos damos cuenta de algo inapelable y es que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestros pensamientos, palabras y acciones pasadas.

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” (Eduardo Galeano)

La vida es una sucesión continua de ciclos y etapas que han de sucederse inexorablemente. Cada ciclo y cada etapa tiene un comienzo y debe tener un final. Solo así cerraremos círculos y solo cerrando círculos estaremos preparados para iniciar otros. Cada etapa también posee caracterísiticas únicas e irrepetibles que nunca volveremos a vivir. De ahí la gran importancia de saber identificar y reconocer cada una de nuestras etapas vitales, de nuestros ciclos, para así aprovechar a fondo y desarrollarnos en todo lo que nos ofrece. La infancia, la adolescencia, la adultez, la senectud, los días, las noches, las semanas, los meses, los años, las estaciones, los cursos escolares…muchos y de variada naturaleza que tenemos el privilegio y la oportunidad de disfrutar mientras estamos vivos, mientras estamos viviendo.

Si en un segundo puede cambiar el rumbo de toda una vida, imaginemos en un año…¡pueden cambiar tantas cosas!. Pasar página a otra nueva etapa puede hacer que iniciemos nuevos proyectos, o que terminemos algunos que teníamos pendientes…o, simplemente, que los dejemos atrás y establezcamos nuevas metas.

“No esperes a que las condiciones sean perfectas para empezar, el empezar hace las condiciones perfectas” (Alan Cohen)

El año viejo y el año nuevo son fomas simbólicas de acabar y de empezar, de soltar y coger, de renunciar y de decidir,  de desprenderse y de avanzar, de revisar y de proponerse.

Nosotros nos despedimos por este año aprovechando estas dos semanitas, hasta el 11 de enero del recién estrenado 2016, para renovarnos y descansar, para revisar y valorar, para irnos y volver con un nuevo ciclo, una nueva etapa, una nueva ocasión, una nueva oportunidad.

Con NUESTROS MEJORES DESEOS para el año nuevo, reflexionando sobre lo aprendido, haciendo balance sobre lo logrado,  aprovechando cada presente y con la mirada puesta en los propósitos para el futuro.

¡Feliz 2016 a tod@s!

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