“Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo, enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño, enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo en cada vuelo, en cada sueño, en cada vida, quedará para siempre la huella del camino enseñado”

– Teresa de Calcuta –

Si la semana pasada la dedicábamos al juego, su función en el aprendizaje del ser humano y su relevancia en el desarrollo mental y social de las personas, esta semana queremos ir un poco más allá transitando a fechas próximas de este mes de diciembre donde los regalos, la lotería, los encuentros con la familia, las reuniones con los amigos, los viajes, las visitas nos van introduciendo en un ambiente cargado de un alto valor simbólico. Podemos pasar por estos momentos sin pena ni gloria o podemos usarlos para conectar con necesidades de la naturaleza humana especialmente útiles para nuestro desarrollo personal: nuestros SUEÑOS E ILUSIONES.

Esta semana queremos dedicarla a esa necesidad tan humana de imaginar y proyectar futuros que motiven a construir presentes.

Los sueños e ilusiones son el alimento del alma, el crecimiento del espíritu. Solo a través de ellos trascendemos de la existencia corpórea, de la realidad física más inmediata que no siempre nos ofrece esa ingesta anímica.

En la infancia, la capacidad de ilusionarse y de soñar está presente en cada gesto, en cada palabra, en cada acto, constantemente presente. Con el paso de los años y ya en la edad adulta, dicha capacidad, como tantas otras, ha de ser nutrida, mantenida y entrenada para permanecer y favorecernos. La ilusión nos mantiene vivos, nos refuerza y hace que soportemos esperanzados momentos inestables y adversos. Cuando se agotan nuestros sueños e ilusiones comenzamos a vivir bajo mínimos. Sin sueños e ilusiones, no vivimos, solo sobrevivimos. Es ahí donde reside la importancia de esta capacidad vinculada íntimamente a nuestras necesidades de crecimiento y autorrealización.

“¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida?. Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son” (Calderón de la Barca)

Sueños, ilusiones, deseos, esperanzas, anhelos, nostalgia, recuerdos, todo y nada a la vez, se entremezclan estos días que están por llegar. Abre la ventana de tus sentimentos, déjalos ir, libérate y renuévate.

Y, si quieres, hazlo con nuestras “fichas de autocoaching”….atrévete a soñar, porque…¡LOS SUEÑOS SE VUELVEN REALIDAD CUANDO LA REALIDAD SE VUELVE SUEÑO!

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