“En un plato de huevos con beicon, la gallina está implicada…el cerdo comprometido”

Estrenamos esta última semana de octubre con otro de los conceptos actitudinales que nos permiten desarrollar las relaciones que establecemos: El Compromiso.

Comprometerse es elevar cualquier relación humana a una categoría superior, pues como consecuencia de ello somos capaces de poner todo nuestro potencial al servicio de los logros y objetivos que queremos conseguir.

El Compromiso no es solo un concepto o un valor, sino que puede llegar a ser una actitud y hasta un hábito para quienes le otorgan importancia en sus vidas. Si bien, comprometerse implica revisar constantemente aquellas resposabilidades que hemos asumido al respecto, de manera que ayuden a cumplirlo, siendo promotores del mismo y no esclavos de inadecuadas obligaciones o responsabilidades insuficientemente definidas.

Comprometernos y actuar en consecuencia nos ayuda a sentirnos bien con nosotros mismos y genera numerosas ventajas en la familia y en la escuela. Según Blanca Cuadrado de la Fundación Educacional Arauco: “En el desarrollo de los niños y jóvenes, los padres o adultos cercanos son referentes importantes. La forma en que los alumnos enfrenten el aprendizaje en la escuela y sus resultados educativos están influidos por la disposición y las expectativas que ven en sus hogares. Es importante, entonces, que se valore la educación como parte esencial del desarrollo personal”. Por tanto, el compromiso dentro de las familias con las escuelas es imprescindible.

Desde el coaching, el término compromiso adquiere un valor fundamental para generar cambios que lleven a la consecución de objetivos, ya sea en la vida familiar, escolar, académica, laboral, social, etc.

Finalizamos, pues, este mes de octubre dedicado a valores actitudinales, con nuestro más sincero Compromiso de seguir poniéndonos al servicio de la educación y de las familias.

Con nuestras “fichas de autocoaching” os deseamos una ¡muy feliz semana a tod@s! 😉

 

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