Vamos finalizando el periodo de adaptación de los niñ@s a las escuelas. Se va acercando el momento de descubrir si nuestr@s hij@s tienen unas características especiales. Lo ideal es que pudieran ser detectadas fácilmente. Detectadas por las propias familias y por aquellos profesionales de la educación que se implican hasta tal punto de ver las necesidades de su alumnado. Quizá no sea tan difícil, quizá solo sea, cuestión de talento. ¿Quién dice que no todos tenemos un talento oculto? A veces es fácil de vislumbrar, otras hay que indagar, pero tarde o temprano aflora. Aflora esa capacidad que tenemos de hacer algo maravilloso, algo especial, algo único. Nunca es tarde para descubrir un talento oculto y lo interesante es que desde las escuelas y desde el nucleo familiar se potencie esa búsqueda.

Todo don conlleva un peligro. “Cualquier talento que tengamos acaba saliendo a la luz. Pero si la expresión de este talento está bloqueado, distorsionado, o, simplemente se deja languidecer, entonces ese talento se vuelve contra nosotros, y se convierte en un sufrimiento”. (Johnson, 1993, p. 15)

El talento que no se cultiva se pierde. ¿Se cultiva el talento en las aulas? Se debe entender que la capacidad es la materia prima del talento y que este no se desarrolla sin intervención específica y adecuada en los centros educativos. El papel del sistema educativo y de la escuela es el de actuar para fomentar las capacidades y talentos del alumnado  adaptándoles el currículo a los que tienen una velocidad de aprendizaje mayor, bien sea en un área o en varias.

¿Estamos preparados para identificar los talentos dentro y fuera de las aulas? ¿Hay interés en el mundo educativo por descubrir los talentos y potenciarlos?¿Está nuestra sociedad actual interesada en formar a los ciudadanos talentosos para que contribuyan en un futuro a ser mejor país? Tener uno o varios talentos, ¿te garantiza el éxito?

Desde el coaching ya se trabaja el Talento en las empresas y en las organizaciones. Es hora de llevarlo a cabo también en las escuelas y, como no, en el seno familiar. El coaching educativo promueve el desarrollo del talento y el potencial de las personas.

Esta semana os dejamos estas reflexiones, con nuestras y vuestras “fichas de autocoaching” y con un deseo: ¡que el Talento aflore y nos acompañe! 😉

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