“Los hijos no unen a las parejas ni las hacen más felices; más bien destapan las verdades que se ocultan debajo de la alfombra de nuestro hogar” (León Tosltoi)

Y si a todo esto le añadimos que a la relación de pareja se le sumen hijos de una parte, de la otra o de ambas….”¡la diversión está servida!” 😀

Cualquier relación de pareja comienza colmada de ilusiones, proyectos y enormes ganas de crecer, consolidarse y compartir todas esas experiencias y aportaciones que suman y enriquecen la vida de cualquier persona. A veces, la pareja continúa tal cual y sigue creciendo, a ratos acompasada, a ratos acompasándose. Es un baile de dos que puede disfrutarse con melodías más o menos rítmicas, si el amor les acompaña.

Pero ¿qué ocurre cuando a la pareja llegan los hijos y se convierten en familia?. El baile ya es de tres, cuatro, cinco, etc…y bailar todos a ritmo se complica. Pareja, hijos y familia conforman la triada que articulará el reto de educarse como padres para luego educar a los hijos.

Pues, ¡demos una vuelta de tuerca más!…¿qué ocurre cuando llegan “de repente” hijo/s de tu pareja, o cuando se unen los propios a los de tu pareja, o cuando llegas con tu/s hijo/s y desembarcas en la vida de tu pareja? ¿qué ocurre cuando la pareja se convierte así, de un plumazo, de un día para otro, en Familia Reconstituida?. Ese baile romántico de dos se convierte en una danza folklórica, más o menos multitudinaria, tan divertida como estresante, en la que al principio cada cual baila con su propio ritmo interior previamente aprendido y que, según cifras de los estudios realizados, suelen necesitar entre dos y cuatro años para llegar a acompasarse, si es que lo consiguen.

Estaremos todos de acuerdo, bien sea por la experiencia propia, bien sea habiendo observado la ajena, que la llegada de hijos propios a una relación de pareja produce un gran revulsivo en la vida de la misma. Es un acontecimiento feliz que hace que la pareja trascienda, pero también la pone a prueba, saliendo fortalecida si la gestión de la vida familiar que se avecina se va produciendo en las condiciones adecuadas, con mucha paciencia, mucho diálogo, muchas conversaciones complicadas que se van desenmarañando poco a poco, con confianza, complicidad y muuuucho amor. En caso contrario, la relación puede debilitarse llegando a romperse definitivamente. En el caso de las Familias Reconstituidas, todo esto se intensifica, sobre todo porque no suele haber esquemas previos de referencia que permitan a los miembros de la nueva familia adaptarse con la rapidez que desean a la situación sobrevenida.

Padres, madres, hijos, hijas, madrastras, padrastros, hijastros e hijastras conviven, con frecuencia y alternancia, en dos hogares que están “obligados a entenderse” si quieren consolidarse, crecer y así disfrutar de todas las posibilidades que pueden vivirse en este tipo de familias. Estructuras familiares amplias y complejas que, si bien han existido siempre, cada vez son más frecuentes en nuestra sociedad y, por tanto, merecen de una atención muy concreta, tanto a nivel social como educativo.

Por todo ello, queremos dedicar este mes de septiembre a esas parejas de “familias valientes” que han apostado fuerte por rearmarse, recomponerse, reconstituirse y vivir con plenitud lo que sienten, que necesitan de todo el apoyo y la comprensión del resto de familiares y, que además, a veces, precisan de profesionales y recursos “educativos” que les ayuden a entenderse, a comprender y a gestionar ese complejo, no siempre por lo complicado sino por lo laborioso, proceso de adaptación y readaptación continua que supone ensamblar a esa nueva familia.

Desde el coaching educativo se puede contribuir a todo ello, promoviendo espacios de encuentro y reflexión en los que cada miembro de la familia vaya tomando conciencia, conociendo, asumiendo y aceptando su situación en el nuevo sistema; ofreciendo herramientas de autoconocimiento que amplíen sus capacidades y desarrollen sus habilidades relacionales y, en definitiva, facilitando el proceso de reconstitución, la mejora y avance en las relaciones interfamiliares. Y queremos hacerlo, como de costumbre, compartiendo información y recursos de interés y utilidad que permitan a este tipo de familias aprender para crecer y evolucionar juntos. Os invitamos pues a seguirnos a través de las redes sociales donde cada día compartiremos artículos, recursos, orientaciones y experiencias al respecto.

Nos alegramos de la vuelta en vuestra compañía. Gracias por seguirnos y gracias por compartir. ¡Feliz mes de septiembre a todos! 😉